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sábado, marzo 03, 2007

(in)toxicaciones

Tony se nos fue, huyó cuando comprendio la verdad. Se miro en el espejo y quiso filmar una película, pero siempre necesito una mujer que lo comprendiera, o mas bien que lo adorara.

Se nos fue, pero primero se quedo, y se quedo por que nunca le gusto ganar, nunca supo que cara debía poner, que precisas palabras complicadas mencionar para defender cualquier punto de vista con cualquier argumento.

Se nos canso Tony, se canso de los vinos baratos y las cervezas tibias, de la bipolaridad otoñal de los zombies, se canso de las mentiras propias, de los discursos y de las burlas, pero fundamentalmente de buscar algo, de buscar algo que fuera bueno, según su personal concepto de bueno.

La gravedad de la situación lo condujo a ese camino lleno de televisores antiguos y silencios, lleno de palabras empalagosas, de triunfos incomprensibles, Tony, en el fondo nunca quiso ganar y nunca pudo ganar.

Las preguntas que convenientemente quedan, son las de un cantante escuchado por estos días; "¿quién lo hizo? y ¿por qué lo hizo?"

miércoles, febrero 28, 2007

La maldición


Hace seis o siete años caminaba apurado a la casa de la Nona.

A eso de las tres de la tarde de un sabado otoñal, el centro de Santiago se siente menos denso que durante los días de la semana; poca gente en las calles, menos congestión y menos contaminación.

Pelo mas largo que en la actualidad.

Cigarro Life (de pésima calidad, pero mucho estilo) en la mano derecha.

Gitanas a la vista, a unos 10 metros.

Ninguna posibilidad de desvio, debido principalmente al cansancio.

Gitana (¡gitana esta embarazada!) pide cigarro.
Cigarro entregado.
Gitana dá las gracias.
Yo no quiero gracias.
¡No!, ¡la mano no!.
Gitana pide plata.
Gitana asegura que existe un billete de $10.000.
Extrañamente ese día, el billete de $10.000 está guardado en bolsillo posterior de jeans.
Arranco.
Gitana procede a arrancar un cabello.
Me devuelvo.
Gitana emite siguiente maldición "A gitana embarazada no se le deja hablando sola, vas a orinar sangre".
¡¿Qué?!
Hasta el día de hoy (para suerte mía), no se ha cumplido semejante maldición.